viernes, 21 de diciembre de 2007

DISLALIA

Se entiende por dislalias el defecto de pronunciación que no obedece a patología central; las dislalias son normales en periodos de organización del lenguaje, a los 2 o 3 años y más.
Dificultad para la pronunciación de las palabras debida a mal formación (lengua, labios, dientes, laringe).
Es un defecto en la articulación de origen extranéurotico. Puede ser debido a causas orgánicas, funcionales o psicosomáticas. En este grupo se consideran todos los defectos articulatorios y fonéticos de tipo periférico.

La dislalia se clasifica a su vez en:
A) Alalia, mutismo o ausencia de lenguaje, que comprende los siguientes trastornos:
- Alalia cofónica o sordomudez.
- Alalia orgánica, debida a daños automáticos en el mecanismo periférico del lenguaje.
- Alalia prolongada, lenguaje retardado que puede ser debido a mudez auditoria, mutismo auditivo y mutismo prolongado.
B) Barbarolalia, articulación con acento extranjero o con cierto provincialismo.
C) Barilalia, desorden sintáctico.
D) Idiolalia, lenguaje inventado.
E) Dislalia sensorial, se caracteriza por fallas en la discriminación auditiva, sin la presencia de un déficit auditivo. Los niños articulan mal los sonidos porque los perciben mal.
F) Dislalias motoras, la causa se localiza en la dificultad o falta de destreza para coordinar los movimientos que intervienen en la producción de determinadas sonidos, sin que para ello tenga que existir una afección motora.
Son alteraciones producidas por un mal aprendizaje del habla cuyo origen se debe a causas orgánicas o fisiológicas. Se le conoce también como dislalias audiógenas o dislalias funcionales.
Se manifiesta por situación, alteración y omisión de sonidos consonánticos: cado por carro, naba por agua y peota por pelota; así como por alteraciones silábicas. Cuando las irregularidades en la pronunciación se deben a inmadurez psicomotoras o debilidad del aparato auditivo (confusión b-p, t-d, f-v), la sílaba se conoce como disartria.Para su tratamiento es necesario que el niño sea atendido por un terapeuta del habla y del lenguaje que se haga cargo del problema; de preferencia, antes de iniciar el aprendizaje de la lengua escrita, por la repercusión que este tipo de situación tiene un dicho aprendizaje.